18 octubre 2015

ER CHIQUICHANCA



Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien, yo bien, gracias a Dios.

No hace mucho, andaba el que suscribe enfrascado en una conversación con la mejor amiga de un amigo sobre uno de los personajes que seguro que cualquier moronero que se precie de serlo conoce o, en el peor de los casos, lo porta en su blasón de hidalguía como título nobiliario: “Er chiquichanca”.

En primer lugar, debemos explicar que el gen  chiquichanca, aunque es portado desde el nacimiento, necesita una reacción producida por el sexo contrario para que muestre su máximo poder de expresión.

El chiquichanca, y sólo voy a hacer referencia a la variante masculina, muestra una cualidad innata al servilismo por miedo a la represalia o al mal gesto de la parte contraria, normalmente y no se sabe porqué la pareja del chiquichanca observa, intuye o percibe cuándo este se encuentra en el punto adecuado de su maduración para comenzar la doma.

Ésta suele empezar, como todo educador sabe, con órdenes sencillas y reglas de compromiso casi comprensibles: “tráete el pan cuando regreses del trabajo”;  “no llegues tarde, este fin de semana vamos a ver a mis padres”...

Con posterioridad y,  viendo la mansedumbre de la criaturita, la cosa empieza a acomplejarse o entra en la segunda fase: “cuando vengas del trabajo te pasas por el Mercadona”; “si quieres ver er futbol lo ves en casa… si no es a la hora del Sálvame”;  “déjate de botellines y vente pa aca”…

En la tercera fase es cuando ya empieza a ponerse la cosa complicada y entra fuerte el factor sicológico: “déjate de amigotes y de bares… tú con quien tienes que estar es con tu mujer y tus hijos”; “y eso ¿pa qué lo has comprao? tonterías es lo que tú tienes na ma…anda y descambia eso”…
La cuarta parte es cuando ya puede empezar a sentirse que el chiquichanca está maduro: “niño, lleva a tus hijos a ver a los abuelos cuando vayas al Carrefour que yo tengo que ir a la peluquería a echarme un tinte”; “¿tus amigos? tus amigos tontos tos”; “pa una vez que has limpiao tú… yo que estoy echa una esclava”; “po si quieres una camisa te la planchas tú con los güe”…

La  fase final o la pletórica en chiquichanquez es cuando ya no hace falta dar órdenes, la sumisión es total, la criatura trabaja, plancha, lava, cose, saca a los niños y está alerta a que su señora no se enoje por alguna falta cometida.. sin querer, claro está. Atrás quedan ya los momentos de charla con los amigos tras un café o el paseo comentando la película o el partido, lejos quedan los tiempos donde se compraba alguna prenda por gusto y no por precio, porque claro está ni se le ocurra decir algo sobre el color de la camisa que le ha traido su mujer del mercadillo, de las quedadas con amigos se acuerda muy lejanamente como algo que alguna vez hizo, pero no, eso no está bien, eso es pecado, que me lo ha dicho mi mujer.

Atentamente,


El niño Gilena

18 septiembre 2015

REQUIEN POR CAMPANITA



Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien,  yo bien,  gracias a Dios.

Aprovechando el respiro que las cabañuelas nos daban en este verano de horno panaero, decidimos mi amigo Carlos y el que suscribe darse una “güertecita” bicicletera por los andurriales cercanos a la sua de Morillo con lo que, con más ganas que fuerzas, cogimos Fontanal adelante, charlando entre pedaleos sobre si el agujero de la sierra, que no paraba de mirarnos, estaba más grande que el año pasado, o por lo menos eso me parecía a mí.

Total que tras muchas “güertas” de piñón y girar en el cruce de El Coronil nos dispusimos a entrar por aquellos carriles jalonados de eucaliptos y cardanchas, cuando por el rabillo del ojo me dí cuenta que una de las puertas laterales de la venta Campanita estaba abierta de par en par con lo que, picado por la curiosidad, decidimos acercarnos a comprobar de primera mano el abandono de aquel lejano centro gastronómico de la tostada con manteca. Sorpresa morrocotuda al comprobar que si malo estaba el exterior, el interior no distaba mucho de una mezcla entre osera asturiana y chatarrería de las “tresmil”.

Tras un paseo por sus ya desvencijadas dependencias y otro poco de huroneo por los exteriores de la misma, sentí una punzada entre dolor y nostalgia que supongo que los que cargan como yo más de cuarenta primavera podríamos compartir, ya que vinieron a mi memoria los desayunos con mi padre entre charlas de cacerías, las merendolas domingueras con un porte de pasteles traídos de la calle Nueva, la espera aburrida para coger el columpio o la recompensa del balanceo continuado hasta que alguien con más o menos buenos modos te ponía los pies en la tierra. Quién no ha jugado con los perrillos rateros que por allí pululaban o ha recogido caracoles mientras sus padres se solazaban con la pitanza.

En fin, que con estos recuerdos en mente le volvimos las jorobas a las camellas y con peor paso del que traíamos dijimos hasta siempre a la venta Campanita, que Dios tenga en su gloria. No obstante, y no se si sería mi imaginación, al alejarnos pareciome escuchar una voz en la lejanía que exclamaba la siguiente sentencia:

……Pachanga valiente que nadie te gane……..

Atentamente;


El niño gilena

17 septiembre 2015

CAVILACIONES EN MI AZOTEA. LAS FERIAS DEL "ANCHOA"




Las ferias del Anchoa.
Pues sí, llega por fin una feria más y otra que me voy a perder, pero bueno, yo sé que mis amigos se tomarán alguna que otra manzanilla a mi salud y además ya me han empezado a enviar fotos del montaje de la feria y que recuerdos me traen.
Pero quería aprovechar estas fechas para dedicarlas al que fuera un casetero como ninguno, aunque ahora la feria ni la pise. Durante veintitrés  años consecutivos montó caseta en la feria, aquella que seguro que los de mi generación recordarán.  Los que fuimos niños en los 70 y 80, seguro que pasamos por la caseta de la fábrica de cementos, la de Cementos del Atlántico, la que organizó “el Anchoa”, mi padre.
Muchos pasaron por aquella caseta para trabajar y sacar algunos dineros que ayudaran en la economía familiar, pero ninguno estuvo de forma ininterrumpida desde su fundación hasta la que no se montó más.
Esos compañeros de la fábrica que se juntaban al terminar agosto para empezar a preparar y luego para levantar la caseta. Cuantos nombres me vienen a la memoria ahora, que junto al “Anchoa” se juntaban para trabajar, Manuel Ramos, mi cuñado Antonio, Berenjeno, el Litri, Plata, Zambrano, hasta yo muchos años trabaje en la caseta cuando fui joven.  Nombres de compañeros de mi padre que pasaron por tantas ferias y que yo observaba con admiración, pues  los veía fuertes y resolutivos, al tiempo que reían en el trabajo duro que se concentraba en tantas tardes de calor.
Hubo años buenos y otros no tantos e incluso alguno con peligro de desaparecer, pero el tesón del Anchoa lograba que saliese adelante un año más. Hasta que un año mi padre dijo que estaba ya cansado y las ferias eran ya diferentes, así que se terminó.
Muchos y gratos recuerdos tengo de aquellas ferias, en las que todo era más simple y sencillo. Tiempos en los que la fiesta se vivía mucho de día, a otro ritmo.
Sea como sea, hoy dedico mi cavilación a mi querido feriante, a mi padre, “el Anchoa”.

24 agosto 2015

EL PAISA

Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien,  yo bien,  gracias a Dios.

Andaba yo esta mañana desayunándome una rebanada de pan de kilo tostadita con aceite verdoso y picón en el bar del Moral, entre los pagos del Pantano y el Rancho, cuando apareció ante mí una imagen que creíame yo que había sido devorada por el tiempo. Era la de un carrito de niño chico semi desmontado, con un cajón de pollos muertos de Tomas Guerrero por soporte y cargado de mil y un cachivaches de colores, baratijas, juegos de destornilladores, una linterna gorda de pilas y un transistor con cajita de cartón y, tirando de la singular carga se encontraba un moro de poblado bigote, nariz aguileña y cara curtida por los soles. Antes de poder salir de esta sorpresa, una cancioncilla salió de la boca de aquel hombre que me hizo retroceder a los albores de mi juventud, y es que con una mirada franca y una medio sonrisilla de lado, el personaje en cuestión se dirigió a mí con un “TODO BARATO PAISA”. Ante mi falta de reacción, el seguidor de Mahoma se acercó a mí viendo en mi estupefacción la posibilidad de endosarme alguno de los aparatejos con los que cargaba su improvisada tienda rodante. Después de mil y una insistencias y unos pocos de “dime que quere paisa”  el hijo de Alá se dio cuenta que no estaba yo por la labor de comprar nada y con un “hasta luego paisa” siguió empujando su improvisada tienda hasta otra mesa donde unos ya conocidos empezaron con él una animada charla.

Al pasar el rato y mientras veía perderse con paso cansino por la calle arriba al tendero magrebí me quedé reflexionando en una de las frases favoritas de mi padre:

Lo que hay que hacer pa comerse un “guevo” frito.

Atentamente;


El nilo gilena

06 julio 2015

MONTONES Y ESTAMPITAS



 Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien, yo bien, gracias a Dios

Uno de los buenos recuerdos que tengo de mi anciana infancia es el de los coleccionables de estampitas. Recuerdo con cuánta ilusión apretabas el duro con el que comprar en el quiosco el álbum del momento y abrir los sobres hasta ver qué estampitas eran las que te habían tocado. Luego, nos íbamos al colegio con el taco de los "repes" cogidos con una gomilla, para cambiarlos en la hora del recreo o jugárnoslos a los montones en un improvisado casino en algún sardiné a la sombra. ¡Y no daba coraje ni nada tener cincuenta iguales del mismo y ninguno de los dos o tres que faltaban para completarlo! La verdad es que nunca terminamos ninguno, aunque siempre existía la leyenda urbana de que un amigo de un amigo había comprado un sobrecito en un kiosco del pantano y le había salido la estampita que a todo el mundo le faltaba, es decir, el Cardeñosa de turno, la imagen de Bambi, Marco con su madre o Heidi con su abuelo.
Una cosa sí teníamos clara y es que una vez olvidado el álbum en curso la ilusión volvía rápidamente con las nuevas estampitas de la serie de moda o la liga que estaba a punto de comenzar. Siempre me pregunto qué habrá sido de aquellas estampitas, supongo que desaparecieron en alguna limpieza general a las que mi madre siempre ha sido una gran aficionada.

En fin, aficiones que nos iniciaron en el arte del trueque y que hicieron que algunos de nosotros fuésemos verdaderos crupiers del acerao.

Atentente;

El niño Gilena.

10 junio 2015

EL CASTILLO DE LAS ARTES



Cavilaciones en mi azotea.

No se pueden imaginar cuanto me ha entristecido saber que el Castillo de las Artes ha dado el cerrojazo. Tras un año de trabajo y e ilusión ante tan hermoso proyecto, la “torre Gorda” cierra sus puertas a la cultura, al arte y con ello al sentimiento, a la identidad social y a la libertad misma.
Y como siempre pasa en este tiste país nuestro, de oscurantismo y de catetos consentidos, la cultura se va al garete por culpa de una banda de políticos mediocres y de intereses partidistas que nunca atienden a educación, sabiduría, ni nada que no aporte votos.
Como suele ocurrir en esta tierra quemada, las ilusiones y proyectos que no tienen redito político, no interesan en Ayuntamientos, Gobiernos Autonómicos y demás instituciones.
Por fin la fortaleza se rinde. Se acabó el asedio. Pero esta vez no eran las huestes cristianas, sino la desidia e indiferencia de los políticos.
Qué pena de sueños rotos, de ilusiones perdidas entre piedras milenarias y yerbajos.
Para una vez, que orgulloso de mi pueblo, enseño a todo el mundo lo que allí se hacía por el arte y la cultura, resulta que dura menos que un suspiro, ¿será posible? Con lo bien que le habría venido a nuestro castillo haber tenido ese fin y utilidad, en vez de morir olvidado hasta por los suyos. Como siempre los moroneros, siendo malos para nosotros mismos.
Duele que al final sea la política cutre la que gobierne por encima de la razón y el sentido común, por encima de ilusiones y cultura. Pero ya se sabe que en política sino estás conmigo, estás contra mí.

08 mayo 2015

LA identidad perdida



Cavilaciones en mi azotea

La identidad perdida.
Todos los pueblos buscan en su pasado la identidad propia, la justificación de su propia existencia. Aunque quizá unos más que otros, dependiendo de la necesidad de cada uno de autocomplacerse en la idea de que para existir, tiene que tener sus raíces clavadas en lo más profundo del tiempo o más allá de la noche de la humanidad y así estar tranquilos de que la tierra que se pisa es de nuestra propiedad y se tiene más derechos sobre ella. Curiosa idea, ¿verdad? Me imagino que esto viene de nuestro instinto animal. Somos animales territoriales, aunque aquí unos más que otros. Y si no fínjase en esta piel de toro que habitamos, solar que es y ha sido terruño de multitud de pueblos y culturas. Cosa esta que ahora usamos para separarnos y para hacernos ver mejores que los demás y que conste que a mí lo de separarnos me da un ardite. Aquello que se hace también se puede deshacer y allá cada uno con sus movidas e historias. Como dijo aquel, que cada perro se lama su…
Nosotros los andaluces, más o menos, no tenemos este problema ya que a medias o a enteras somos hijos de mil pueblos, cosa que a mí personalmente me agrada, pues así me corren por las venas sangre de mil culturas, ¡pero hombre!, pudiendo tener variedad de pueblos ancestrales en mis gónadas,  para que iba yo a querer ser hijo de un solo pueblo. Así a bote pronto y sólo por ser andaluz tengo genes de castellanos, gallegos, cántabros, navarros, vascos y aragoneses. Sangre tengo de levantinos y catalanes, sin olvidar lo que dejaron griegos, romanos y cartagineses. africanos del norte y hasta de las mismas tierras de Arabia. Por eso siempre digo que cuando alguien en España menosprecia al pueblo andaluz, menosprecia a su propio pueblo.
Aunque mirándolo bien, no sé para qué tanta tontería, si ya sabemos que toda la humanidad procede de una misma hembra, una medio mona y medio mujer que vivió en África allá por el…no me acuerdo. Desde luego si llega a saber en lo que iban a convertirse sus descendientes seguro que aborta. En esos días como no había ni PePeros ni príncipes de la iglesia como Rouco Valera, igual hasta lo consigue.
En fin,  lo que yo quería hacer era una pequeña introducción para hablar de los pueblos ancestrales de Andalucía, que es lo que me interesa, pero se me ha torcido el cerebelo.
En realidad mi intención era hablar de aquellos que poblaron esta tierra cuando se llamaba de otra forma, qué incluso hemos olvidado. De la tierra de Tartessos, de Turdetanos y de Iberos. De la Andalucía que maravilló al mismo Hércules. De la tierra civilizada y civilizadora. Aquella donde se erige la ciudad más antigua de occidente. Allí donde vivieron Gárgoris y Argantonio. Tierra poseedora en pueblos míticos que se pierden en la niebla del tiempo. Pueblos plagados de misterio y leyendas, que ha horadado el sentir del actual andaluz.
La tierra que cobija los sueños de las mil y una noches, de dorados recuerdos. Sueño de un pueblo perdido en su propio destino.

Al final siempre acabo hablando de Andalucía, con las ganas que tengo de hablar de otras cosas.