07 abril 2010

JUGAMOS ?

Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien, yo bien, gracias a Dios.

Hoy quiero hacer memoria de cuando realizaba esta pregunta a alguno de mis amigos cotidianamente. Claro que lo importante no era la respuesta sino la pregunta que te hacían de a continuación –¿A QUE?

Eh ahí el dilema. Pues aunque la variedad casi siempre estaba en pos de nuestra imaginación, también había ciertos protocolos que había que cumplimentar. Me explico:

El anuario de nuestros juegos de niñez no estaba regido por ningún tipo de almanaque juliano ni gregoriano, sino por las modas de juego que se realizaran en ese periodo, es decir, que empezaba el tiempo de las bolas, pues a jugar al meco, al seco, al mate y cuarta o al “joyo”. Que alguien empezaba a traer un trompo? pues ya estabas pintando una hoya en el suelo y a partir púas si tenias la suficiente habilidad. Sin saber cómo ni porque, llegaban las estampitas de “FURBO” y aparte de coleccionarlas lo que más gustaba era ganarlas apostando a los montones con lo que prevalecía más el taco que llevaras en el bolsillo que las que tuvieras pegadas en el álbum.

Empezaba el calor, y con ella venían las noches de cacerías lagartijeras con escopetas fabricadas de tablas, gomas y alfileres. Siguiendo con el tema armamentístico, se podían ver gran cantidad de calibres y fabricación, desde el sempiterno tirabeque de higuera o el arco con flechas de puntas de tapaderas de refresco, hasta el cuello de botella con un globito especial para dianas culeras. Pero si lo que preferías eran las de distancias cortas, nada mejor que una funda de boli bic con pólvora de pulmón y bala arrocera.

Para los que tenían afición a la construcción y arquitectura, una de sus mejores distracciones era la de la construcción de cabañas, con lo que era fundamental no solo la realización en sí, sino la búsqueda de material para poder terminar el susodicho cobijo.

Para los aficionados a artes mecánicas estaban los carros cojinetes, por supuesto de tantos diseños y tamaños como te permitiera tu imaginación.

Para los adoradores de Marconi, con dos yogures vacíos y un trozo de hilo ya tenían un teléfono económico, o bien una pila de petaca y una bombillita de linterna hacían de improvisado Morse.

Para los aficionados a la aeronáutica, nada como los panderos y cometas con colas de polos flas, medias cañas del río "Guaira" y papel de seda de doble capa.

En esos tiempos a los deportes todavía se le llamaban juegos, así que los mas atléticos no se cansaban de jugar al fútbol con sus variantes (el perrito) o al baloncesto con su igual variante (la campana o los 21).

Si faltaban utensilios con los que jugar tirábamos de tradición y porfiábamos si empezábamos por el salto el moro, churrequetevi, las tres cuartas, policías y ladrones, al coger o a botella rota.

Si ya eras un poquito más grandecito y, el antes enemigo y ahora deseado género femenino estaba presente, nada como el juego del conejo o el más atrevido de los médicos.

En fin, como te decía, para distraerse siempre era un problema que te preguntaran ¿A QUE? Ya que había que empezar a pensar en qué tiempo estábamos, qué chismes teníamos, si era invierno o verano y si había mujeres o no, eso sí, nunca faltaba imaginación para distraer esas tardes de niñez.

Atentamente;


El niño Gilena

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