22 enero 2010

Humo

Estimado pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien, yo bien gracias a Dios.

Te preguntaras a santo de que, te escribo esto, pues es bien simple,siempre que me acuerdo de ti o eboco una imagen antigua en la retina de mi memoria, encuentro en un rinconcillo unas bolutas de humo blanco negro o tostado que marcan esa fotografía de mi niñez



De esas bocanadas que ya no están, recuerdo con gran nostalgia las de la fabrica de cemento con su gran chimena a modo de faro de Alejandría en el centro del pantano, humos negros de la cantarería de Pichichi a los que nos gustaba cruzarlos como si entrásemos en una dimensión oculta ,humos de la cantareria de fajardo,humos del motor de yeso del Caslanco en lo alto de la atalaya ,humos perfumados de tahonas de con olor de bollo, biena y milhojas,humos de días de fiesta de esos que salen de los puestos de calentitos o de los kioscos de castañas,humos de casa Espuni que buen susto ellos nos dieron,humos del destripar aquella sierra y cocer sus blancas entrañas en hornos de cal arcaicos,humos de la alfarería que por Jesús andaba,humos de hervor verdoso de moronas aceitunas,humos de fragua antigua frente al servicio del trigo,humos de alambiques que corales destilaron,humo de ramón quemado y por que no humo de ese celtas emboquillado que consumiendose en las amarillas manos de ese al que prendo el nombre, presagiaba el camino que pronto tornaría el.



Atentamente;



El niño Gilena

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