29 enero 2010

La hora del te

Estimado Pueblo:

Espero que al recibir la presente te encuentres bien, yo bien, gracias a Dios.

Hoy, leyendo en un dominical de la prensa me ha despertado mi nostalgia un artículo referente a la antigua tradición anglosajona de "la hora del te", la cual se instauro gracias a una tal duquesa de Bedford en el antiguo año de 1830. Hacía referencia el artículo a que la hora elegida por los hijos de la Gran Bretaña para esta colación era la de las 5 de la tarde, pero que a día de hoy y derivado de la agetreada vida se estaba perdiendo. Esto, como te digo, me hizo recordar que en mis años aniñados también disponíamos de una de estas tradiciones ancestrales pero no llamada precisamente "afternoon tea" sino "merienda" Sí se relacionaban ambas en la hora pues como ya sabes que nosotros no somos de origen puntual podemos dejarla alrededor de las cinco. Ahora sí, el anuncio de esta hora era mucho mas bonito que el de los isleños del norte pues aunque allí se tañen campanas de pomposos relojes de pared, aquí era la voz de madres y abuelas las que a grito "pelao" cantaban esa canciocilla de: "Niñooo, a merendá". Qué musiquilla más celestial después de horas de juegos o estudio (estos eran los menos) y nada de agua caliente y pastitas, no, molletitos de segunda hornada con "zarcichón ronfo" o mortadela, bollos con queso El Cigarral o "chopin po" de lata, bienas con "zarcichón enchorizao", hollitos de pan con aceite o manteca, colacaos con galletas María, cuñas, barquitos, caracolas, "arpargatas" y martinitos.

Con qué fuerza se le daba la patada al balón después de este tentempié, cómo corría el trompo en la olla y con qué fuerza se daban los mecos a las bolas. Yo sí que me pregunto cómo se está perdiendo esta nuestra hora del te.

Atentamente;

El niño Gilena

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